C94: Lo siento, mi luna.
En las alturas vertiginosas de la torre que dominaba el cielo de la ciudad, donde las luces parpadeantes de los edificios inferiores imitaban un mar de estrellas caídas, la habitación principal del penthouse de Kaiser se convertía en un santuario de pasión desatada desenfrenada. El cristal panorámico empañado de sudor por el movimiento de los cuerpos contra este, Valentina con su cabello revuelto, y piel sonrojada por el esfuerzo, tenía su espalda presionada contra el cristal sudado.
El frío del vidrio contrastaba con el calor abrasador de su cuerpo, enviando escalofríos que se mezclaban con el placer abrumador, Kaiser con su silueta pálida y musculosa reluciendo bajo la luz tenue de la ciudad, daba sus últimas embestidas con una precisión sobrenatural, su polla hundiéndose profundo en ella, gruñe ante el placer.
Valentina jadeaba y gritaba, sus uñas clavándose en los hombros y espalda firmes de él, sintiendo cada vena pulsante de su miembro estirándola hasta el límite. Olvidaba c