Cuando los cuerpos del anciano y los dos purasangre fueron hallados en la Cámara de los Durmientes, no hubo escándalo inmediato. No hubo caos. Solo una quietud antinatural, una pausa colectiva en la que cada vampiro sangrepura comprendió lo que aquello significaba.
La sangre no se había derramado por debilidad.
Se había derramado por decisión, por Kaiser.
El salón del consejo se llenó en cuestión de minutos. Estaba tallado completamente en mármol negro, con un domo en forma de cúpula que