La llegada de los vampiros había alterado profundamente la atmósfera de aquel territorio de lobos; incluso los árboles parecían haber tomado distancia de su propia sombra. Cuando Kaiser Casper y sus acompañantes cruzaron la puerta de la casa destinada para los invitados, el silencio fue inmediato. No un silencio cómodo, sino uno contenido, vigilante, como si cada pared hubiese estado escuchando.
Laia Dilorion caminó hacia el interior sacudiendo su cabello con aire de superioridad, mientras Ne