Cuando Vecka abrió sus ojos sintió el peso del brazo de Xylos sobre su cintura, y una pierna del alfa atrapándola como si su vida dependiera de ello. La respiración de Xylos era lenta sobre su cuello, y aunque afuera el frío era infernal dentro de la habitación o más bien en la cama el calor era casi sofocante. Ella se movió intentando zafarse del agarre, pero solo consiguió un bajo gruñido casi amenazante.
—Necesito ir al baño —susurró abrumada por el calor, y acariciando el brazo de Xylos q