El eco de la llegada apresurada se había asentado, dejando paso a un silencio que solo la montaña podía imponer.
Ronan había cargado el cuerpo inconsciente de su padre hasta una de las habitaciones en la planta baja, lejos de las habitaciones donde se quedarían ellos, porque no se fiaba del todo de él.
La fortaleza no era la caverna húmeda y oscura que Seraphina había temido encontrarse oculta en la montaña.
A pesar de sus muros de piedra negra diseñados para resistir el fin del mundo, el int