El estruendo de la explosión se desvaneció, dejando un silencio cargado de polvo y amenaza en el túnel. La salida estaba sellada. Toneladas de roca bloqueaban el camino de regreso al aire libre.
Ronan no miró atrás. Su rostro, iluminado por las luces de emergencia rojas que parpadeaban en las paredes húmedas, era una máscara de determinación salvaje.
—Formación de caza —ordenó, su voz un gruñido bajo que resonó en el pecho de Seraphina.
Caleb y los tres Guerreros Desterrados —lobos enormes con