La luz del amanecer invernal se filtró tímidamente por los gruesos cristales, acariciando el desorden de la amplia alcoba.
Iris respiró hondo, envolviéndose en las sábanas oscuras que aún conservaban la esencia embriagadora de Evander. Estaba exhausta, con los músculos temblando levemente por los restos de magia de su primera transformación, pero una claridad absoluta gobernaba su mente.
El miedo se había desvanecido por completo.
Evander se encontraba junto a la ventana. Su perfil era una es