El sonido del metal envenenado rasgando la carne fue absolutamente ensordecedor.
Evander ahogó un gemido ronco. El Alpha oscuro cayó pesadamente al suelo. La fría piedra subterránea pareció temblar bajo su inmenso peso.
El letal veneno negro comenzó a quemar su sangre sin piedad alguna.
—¡Evander! —gritó Iris. El terror más puro desgarró su garganta. Su noble corazón latió con una violencia desbocada y espantosa.
Adham no perdió ni un solo segundo.
El Príncipe de las Sombras canalizó toda su f