Ambas salieron de la tienda con las manos llenas de bolsas de compras. Subieron al coche y Laura condujo hasta la residencia de su amiga.
—Marta, no has pensado en pasar los últimos meses en casa, con nosotros. —cuestionó.
La rubia se quedó en silencio, pensativa.
—Sé que nos has dicho en varias oportunidades que deseas tener tu propio espacio e intimidad. Pero quisiera vivir junto a ti, esos momentos especiales.
—No lo sé, Laura. Entiendo que quieras compartir conmigo, eso momentos,