Las cosas en la Mansión Torres se habían vuelto más tensas de lo normal. Esa misma noche, Nicolás regresó, borracho, agotado, rabioso, y la encontró a Sofía en el invernadero, regando las orquídeas que ella misma había plantado semanas atrás.
La observó detenidamente, buscaba algo en ella que le resultaba atractivo, pero no podía pasar de la serenidad que la rodeaba; y se sintió frustrado por eso.
—¿Qué hacés? —preguntó él, con voz ronca.
—Lo que se hace cuando todo arde —respondió sin m