La tarde caía sobre el predio del nuevo Centro de Investigación y Desarrollo del Grupo Torres-Varela, un complejo moderno levantado en las afueras de Pilar. Los árboles se movían suavemente con la brisa, el pasto impecable brillaba con restos de la lluvia del día anterior y, entre los edificios de cristal y acero, se escuchaban pasos apresurados de empleados, asistentes y ejecutivos que aún trabajaban en la inauguración del día siguiente.
Adrián y Sofía llegarían recién en la noche. Nicolás y L