La junta directiva de la sede argentina estaba programada para dentro de 72 horas. Los informes financieros, las propuestas de reestructuración y la nueva línea de inversión de capital estaban en revisión, y Adrián había dejado algo muy claro:
—Quiero que Sofía sea quien presente todo.
Había sido una decisión directa, sin filtros. Algunos lo miraron con desconfianza, otros con interés, pero Sofía simplemente asintió, sin vanidad, sin falsa modestia.
—Voy a hacerlo bien.
Y lo hizo; pasó