Mundo ficciónIniciar sesiónEvelyn creyó haber encontrado al hombre de sus sueños, aunque eso se destruye de forma repentina al descubrir que el hombre que ama era un agente que iba tras su familia. Su mundo se derrumba, ya que pierde todo lo que una vez la hizo ser de débiles sentimientos. Es liberada, y con una sola salida; volverse la mujer más temida y sin emociones que una vez dijeron que sería. Aguardando para tomar venganza contra ese hombre que logró desestabilizarla. Ahora, guarda un secreto que no dejará que nadie conozca. Sin embargo, el día que esperaba llega cuando menos lo espera...Logan Crown vuelve a su vida con una pregunta que exige una respuesta. Solo que esta vez, nadie tiene derecho a exigir, solamente ella. Ya no es la misma. Pero él tampoco. Ahora no tiene motivos, ni sentido en su vida...o eso piensa. ¿Podrá haber apagado esos sentimientos? ¿Podrá resistir ante las verdades que estallarán esta vez? ¿Logan ganará la oportunidad de mostrar sus verdades? ¿Qué hará al verla en brazos de otro hombre?
Leer másLogan. Aunque piensen que no me doy cuenta, el fiscal y el hijo dejan de verme sólo cuando la abogada le lanza una patada bajo la mesa al marido. La acción me hace evocar las veces que Rhett era demasiado obvio cuando se acercaba mi... ¡Por los mil demonios! El poco apetito que tenía se esfuma al recordar que se acerca la fecha en la cual se supone que me dan una sorpresa desde muy temprano. —La misma idiotez todos los años— dejo caer el tenedor contra el plato. Todos se hacen los desentendidos, como siempre. —Nunca les ha funcionado. Al menos deberían ahorrarse la molestia. —¿Qué te dije, Rhett?— lo cuestiona Loreen dejando la servilleta para levantarse de su silla. —Ni siquiera he dicho una palabra— se defiende el otro. —No es necesario. Eras demasiado obvio, —Savannah no se queda atrás al mostrar su enfado. —¿Y no podías haber sido diferente a tu padre, Devan? Al menos en estas cosas podrías haber sido más como tu madre. El hijo sencillamente sonríe y yo agradezco que
Logan.El rostro del Alto Custodio aparece en mi campo de visión con la sonrisa amplia y la mirada en la mujer a la que le besa la mano. Decido volver a mi comida, mientras el bullicio continúa, porque claro, no pueden siquiera darse la oportunidad de hacer algo de forma privada. Escucho la voz de Evelyn con la mujer que cuidaba de Aihnoa, la cual le cuenta lo "inesperada que fue la propuesta". Debería haberlo intuido cuando decidió meterse con un sujeto que no tiene reparos en seguir las reglas de la sociedad. Era más inesperado que se quedara en Liverpool luego de que ser secuestrado lo volviera más blando, en lugar de más estricto con sus normas. —¡Está precioso! —opto por ignorar que la mujer hable más cerca de mi mesa que de la suya. —Dios, ¡me voy a casar, Evelyn!—¡Y será espectacular!— secunda la mamá de mi hija.—Tenemos que hablar sobre los detalles aún— le dice la otra. —No quiero hacer algo que no le guste. Tiene que ser del agrado de los dos —continúa al sentarse en un
Logan.Éxito.Generalmente esa palabra acompaña mi nombre cuando de superar pruebas se trata. De forma frecuente la escuché, y admito que las últimas veces dejó de importarme.Porque ya lo sabía.Nunca he necesitado que nadie me valide algo que ejecuto mejor que el promedio. Porque nunca formé parte del promedio. Ni estuve diseñado para eso.Al conocer mis capacidades, realizar el procedimiento base y conseguir el objetivo me bastaba para entender cómo terminaría el informe.Todo era predecible, por mi eficiente trabajo que dejaba cada tarea resuelta.En esta ocasión no fue así, porque no hubo informe, ni una estructura que marcara el margen para medir nada.Absolutamente todo se reducía a una decisión de una mujer diciéndome que funcionaría.Evelyn Springsteen. Mi mujer.Y, contrario a lo que muchos argumentaron, para mí fue suficiente. No porque me ciegue estar unido de maneras impensables con ella. No soy ese tipo de hombre. Sino porque entiendo perfectamente con quién me casé.Un
Narrador Omnisciente. Aun cuando se trate de un sitio seguro, Lottie no pretende separarse de los cuneros, en los cuales el par de bebés duermen, luego de una nueva dosis del suplemento que les devuelve el calor corporal perdido desde antes de su nacimiento.El agotamiento de esas horas basta para hacerla bostezar, pero dio su palabra y por ello se queda con ellos; sentada entre ambos o caminando alrededor de los mismos. Verlos respirando le quita el miedo que ha estado presionando su pecho desde que las palabras de las enfermeras dentro del quirófano para ella sonaron tan reales que despertaron sus pesadillas. Kenzo le advirtió sobre esa posibilidad. No lo culpa. Ahora entiende que tuvo razón, pero quería hacer algo por sus sobrinos. Después de perder a Arturo y a una vida idealizada, cooperar con la recuperación de parte de su familia tiene un sabor diferente. Un sabor real. Un golpe en el cristal la hace ver hacia el hombre que avisa de su presencia. El francés tiene la capacida










Último capítulo