Valentina se despertó temprano aquella mañana, con la sensación de que algo dentro de ella estaba cambiando. La habitación, bañada por una luz cálida y tenue, parecía distinta. Tal vez era ella la que había cambiado. Aunque todavía le costaba admitirlo, Alejandro comenzaba a ocupar un espacio importante en su vida, más allá del papel que ambos fingían interpretar. Ya no se trataba solo de apariencias o conveniencias. Empezaba a importarle. De verdad.
Se levantó despacio, buscando no hacer ruido