Los primeros cinco días fueron una guerra silenciosa.
Alexander Voss era un hombre acostumbrado a controlar todo: empresas, emociones, personas. Pero en el Retiro del Fuego no había control posible. Isabella lo confrontaba cada noche en el invernadero con una honestidad que lo desarmaba.
—Dime —le exigió ella la cuarta noche, bajo una luz dorada tenue—. ¿Qué es lo que realmente quieres de mí? ¿La emoción de conquistar a la heredera de la leyenda? ¿O a mí, Isabella, con mis miedos y mis espinas?