Los siguientes seis meses fueron una guerra lenta, dolorosa y silenciosa.
Rafael Voss comenzó a visitar la mansión Blackwood casi todas las noches. Llegaba entre las once y las doce, se quedaba entre cuarenta minutos y dos horas, y luego desaparecía en la oscuridad como un fantasma. Nunca entraba a la casa principal. Siempre se quedaba en el invernadero o en el viejo roble del jardín.
Su relación con Sophia Isabella era extraña, intensa y profundamente complicada.
A veces hablaban durante horas