Ethan no perdió el tiempo.En cuanto las palabras “Soy tuya” salieron de los labios de Isabella, algo salvaje se desató en él. La besó con fuerza bruta, devorando su boca como si quisiera consumirla por completo. Su lengua invadió sin piedad, mientras sus manos grandes terminaban de subir el vestido negro hasta la cintura, exponiendo sus piernas y la delicada ropa interior de encaje.—Repítelo —gruñó contra su boca, mordiendo su labio inferior.—Soy tuya… —jadeó Isabella, odiando cómo su voz sonaba entrecortada y necesitada.Ethan sonrió con satisfacción oscura. Con un movimiento rápido rasgó la tela del vestido desde la abertura del muslo hasta la cadera, dejando la prenda hecha jirones. Isabella jadeó, pero antes de que pudiera protestar, él la levantó y la arrojó al centro de la enorme cama.Se quitó la camisa con impaciencia, revelando su torso musculoso marcado por cicatrices antiguas. Sus ojos grises brillaban con un deseo primitivo mientras se desabrochaba el pantalón y se lo q
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