La primera vez que Rafael Voss volvió a la mansión Blackwood fue exactamente siete días después de su primer encuentro con Sophia Isabella.
Eran las once de la noche cuando la niña sintió que la marca sobre su corazón comenzaba a arder con tanta intensidad que la despertó. Se levantó de la cama en camisón blanco, se puso una bata negra encima y bajó descalza hacia el invernadero, como si algo la jalara.
Las luces estaban encendidas en un rojo profundo, casi negro.
Y ahí estaba él.
Rafael estaba