El nerd es ahora el CEO que amo

El nerd es ahora el CEO que amoES

Romance
Última actualización: 2026-06-24
Amelia Bordo  En proceso
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Resumen
Índice

Selena era una de esas chicas populares del colegio, de esas que le hacían bulling, de esas que nunca mirarían a un chico como él. Cristian llevaba anteojos y no paraba de leer en todo el día. Pero los años demostrarían que en realidad ellos estaban destinados a estar juntos. Selena regresa a la ciudad donde creció después de varios años en el extranjero y una relación que terminó de forma desastrosa. Cristian es ahora el CEO de una editorial. Destino o casualidad, nadie lo sabe pero se encontraràn y se enamorarán y tal vez, cuando el pasado vuelva, la podrá perdonar.

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Capítulo 1

Cap 1: De vuelta al principio.

La ropa estaba tirada por todos lados. En el piso se encontraba primero una camisa verde, después unos pantalones y al final un brasier y un blúmer a juego justo enfrente de la puerta.

Se podían escuchar los besos desenfrenados y la respiración a destiempo mientras sus cuerpos danzaban por la habitación terminando en la cama.

—Te necesito, por favor— su voz ronca y baja se disipó en un gemido mientras se escuchaba la saliva esparcirse por toda su longitud.

Versos de placer se elevaban por el aire antes de escuchar cómo la cama se lamentaba del peso de los dos y del movimiento brusco.

—Tomas— gimió ella.

Ya debía estar dentro de ella y debía estarla invadiendo con todo su grosor. Sus manos le debían estar recorriendo cada curva de su cuerpo delgado y blanco como un cadáver.

—¡No te detengas!— exclamó.

La velocidad aumentó, se podía escuchar por el choque de sus cuerpos y la intensidad de la respiración.

—Ah, sí— ella estaba justo al borde del orgasmo.

Seguramente lo estaba sujetando del cuello mientras él intentaba ir aún más profundo y ella lo aceptaba todo, cada centímetro de él. Temblando y gimiendo mientras el ritmo continuaba, constante. Hasta que ella no pudo evitar gritar, corriéndose y aferrándose aún más a su cuerpo moreno y marcado.

—Morgana— Tomas terminó justo después, gritando su nombre.

Una escena romántica como en los libros de amor que tanto me gustaba leer en secreto. Lo único no tan romántico es que yo estaba escuchando todo detrás de esa puerta y él era mi esposo.

Después de quedarme a escuchar esa escena debí darme cuenta de cuánto me gustaba autodestruirme. Pero no, no fue ese día, fue mucho después que lo entendí...

Supongo que todos han escuchado hablar de la gota que desborda el vaso, pues por suerte a mí se me desbordó ese día porque ese fue el final de todo, o mejor dicho, el principio de toda una historia loca.

Nunca pensé que regresaría a San Francisco; después de haber conocido Europa, pasear por los adoquines de Roma y quedarme en una acogedora casa en la Costa Amalfitana con mi esposo había sido un sueño, pero como todos los sueños era hora de despertar. Nuestra vida en Roma se había vuelto monótona, lo admito, pero nunca vi venir lo que el destino tenía preparado para mí.

El aeropuerto tenía ese olor particular que normalmente todos tienen. El viento como siempre soplaba intenso en esa ciudad. Tal vez estaba demasiado cansada porque ni siquiera me molesté demasiado cuando Tomas me llamó al teléfono.

—Selene, por favor, vuelve, no hagas una estupidez— me dijo, pero ya era demasiado tarde, me había largado para siempre.

—Después de traicionarme con tu secretaria creo que ya es hora de firmar el divorcio.— y así colgué, mientras pedía un taxi para regresar a casa.

La maleta era pesada, después de todo 10 años de mi vida no podían caber en una sola bolsa de mano. Al menos las ruedas me ayudaban a arrastrar con el arrepentimiento de haberme marchado cuando terminé la preparatoria. En mi defensa, casarme con el novio que tenía desde hacía 3 años y mudarme a Roma no parecía una idea tan mala.

—¿Celeste Roberts?— su taxi había llegado.

Fue gracioso, no mi di cuenta de que había utilizado esa vieja cuenta de email que usaba para escribir bajo un seudónimo. Roberts era mi apellido de soltera.

Pero esa chica llena de sueños que escribía novelas de amor ya no estaba, ahora era Selene Tipton, que ahora me parecía un nombre sin ritmo y poco elegante.

—Via Eustachio 62...— aún recordaba la dirección, la pequeña casa que compré con el dinero de mi primer libro publicado online.

He de decir que fue todo un éxito, pero los lectores querían conocerme y yo no podía permitirlo, o mejor, Tomas nunca lo habría permitido. Por eso dejé de escribir, borré todas mis cuentas; el libro seguía online y aún me daba algunos pesos, pero las personas se aburrieron del misterio y mi libro pasó a ser historia.

La brisa entraba fría y furiosa por la ventanilla, el trayecto fue un poco largo pero disfruté de ver las nubes corriendo por el cielo. Una vez que llegué a la puerta tomé esa llave que ni siquiera recordaba que estaba en mi bolso.

La puerta chirrió, el olor rancio me hizo estornudar y el polvo se metió por mi garganta. Sí, definitivamente tenía trabajo que hacer. Y la verdad era más del que pensaba, pues mi celular estaba sonando otra vez; en la pantalla el nombre de Tomas, tenía que obtener ese divorcio y hacerlo ya.

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Cap 1: De vuelta al principio.
Cap 2: El dinero lo mueve todo.
Cap 3: Celeste Roberts.
Cap 4: Una imagen del pasado.
Cap 5: Su peor pesadilla.
Cap 6: Coincidencias en el club
Cap 7: Secretos tras bastidores
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