Cristina salió del trabajo tan puntual como solía llegar a la escuela hacía tantos años. Y yo, aunque no había encontrado nada demasiado sexy como para ir a un bar, la estaba esperando justo en la puerta.
—Paso por mi casa, me cambio y estamos list... —su frase se interrumpió mientras me miraba de arriba a abajo.
Lo único que había encontrado entre la poca ropa que había metido a las prisas en mi maleta antes de escapar de casa había sido un vestido blanco, muy simple, que me hacía lucir páli