Sé que me ocultas algo.
Los días pasaban y Amanda seguía sintiendo que caminaba con algo frágil dentro del pecho, como si cada mañana amaneciera con la misma pregunta pegada al paladar y aun así no se atreviera a decirla en voz alta.
Había una vida creciendo dentro de ella.
Y en vez de sentirse lista, lo único que sentía era vértigo.
El doctor le había dicho que era poco tiempo de gestación, que todavía estaban en esa etapa en la que todo er