Esa mujer me trae loco.
La reunión había llegado a su fin y, tal como Ethan lo supuso desde el primer cruce de miradas, Amanda se había negado con firmeza.
No era una mujer a la que se le pudiera doblar el brazo solo porque alguien apareciera con un apellido pesado o una silla importante en la mesa.
De todas formas, ya no había vuelta atrás.
Ethan había sido accionista de Luxor desde el principio. Solo que ella no lo sabía, y él prefería que