Esa noche se lo diría.
Amanda sintió que el cuerpo le seguía temblando incluso después de haber salido de Luxor.
Era ese temblor raro que aparece cuando uno se obliga a tragarse una escena que todavía está viva en la piel.
Había visto a Ethan Van Ness en la sala de juntas como si el tiempo no hubiera pasado, como si el pasado no hubiera hecho su trabajo, como si él no tuviera a otra mujer al lado ni ella un hijo al que proteger.
Y aun así…