Qué estaré pagando.
Esa imagen seguía intacta, por más que Ethan intentara enterrarla bajo negocios, ciudades nuevas y mujeres diferentes.
La boca de Amanda en la boca de Daniel.
El mismo Daniel que llevaba años queriendo destruirlo, el mismo que podía sonreírle a Ethan con cara de hermano y apuñalarlo al mismo tiempo.
El recuerdo era un golpe sucio, y lo peor era lo que su mente hacía después, porque no se quedaba con lo que vio, sino