Me estoy volviendo loco.
Ethan se quedó de pie al lado de la cama, mirando a Camila como si la escena fuera la correcta en el papel, pero no en su cuerpo.
La luz tenue le dibujaba las curvas con una precisión cruel, de esas que a cualquier hombre le habrían bastado para perder la cabeza.
Camila estaba hermosa, relajada, con esa seguridad de quien no duda que lo deseado le va a ser concedido. Y aun así, a Ethan no se le encendía nada en el lugar correcto.