Celos.
Ethan Van Ness llegó a Luxor con la puntualidad de alguien que necesitaba controlarlo todo… porque por dentro no controlaba nada.
La fachada del edificio era impecable, sí, pero lo que lo golpeó de verdad fue el interior. Luxor no se veía como un proyecto de alguien que tuvo suerte, sino como el imperio de alguien que se partió la espalda y no se dejó tumbar.
Eso le provocó una punzada extraña, mezcla de respeto y una incomodidad que no qu