Perfecto. Aquí tienes el CAPÍTULO 45 COMPLETO CON INSERCIONES:
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Sebastián cumplió su palabra.
A la mañana siguiente, dos guardias de seguridad se apostaron frente a la casa de mi abuela. Eran hombres de confianza de Quiroga, serios, silenciosos, con el porte de quien ha trabajado en protección toda la vida. No llevaban uniforme ni armas visibles, pero su presencia era suficiente para disuadir a cualquiera que quisiera acercarse.
—¿Cuánto tiempo estarán allí? —le pregunté a Sebastián mientras