El mensaje de Quiroga seguía flotando en el ambiente cuando desayunamos.
—¿Algún avance sobre el remitente? —preguntó Sebastián mientras untaba una tostada.
—Ninguno —respondí—. Quiroga dice que la señal rebota entre servidores de medio mundo. Es como si quien lo envió quisiera exactamente esto: que supiéramos que está ahí, pero sin darnos nada más.
—Un fantasma con acceso a tecnología militar.
—Lleva meses observándonos. La diferencia es que ahora no actúa. Solo espera.
Sebastián dejó la tosta