(Narrado por Alessandro)
El sol apenas comenzaba a asomarse por el horizonte cuando abrí los ojos. No necesito despertador; años de disciplina hacen que mi cuerpo funcione como un reloj. Me levanté, caminé hasta el ventanal y observé el océano en calma. Afuera, todo parecía tranquilo… pero sé mejor que nadie que la calma siempre esconde algo.
Encendí mi teléfono. Cuatro mensajes encriptados, dos llamadas perdidas. Silencio en la casa, caos en mi mundo.
Marqué el número de Marcos. Contestó