(Narrado por Marco)
Desde que Alessandro entró a la sala, su presencia llenó cada rincón, aunque él apenas habló. Yo, sentado a un lado, observaba cómo se movía con esa calma peligrosa que siempre deja a los demás nerviosos, incluso a los hombres más entrenados de la familia. A veces me pregunto si él lo hace a propósito, si disfruta del miedo que provoca sin esfuerzo alguno.
—¿Qué tenemos? —preguntó, sin mirar mis papeles, con la mirada fija en la puerta como si estuviera calculando la distanc