(Narrado por isabella)
La mañana comenzó de manera sencilla. Me levanté, me bañé y salí al pasillo buscando a Axel, pero en la entrada de la casa había alguien distinto. Alto, de hombros anchos, cabello oscuro y ojos que parecían de acero.
—Buenos días, señorita Isabella —saludó con un tono seco y firme, casi militar—. Soy Smith. Estaré a su disposición como su guardaespaldas. Axel acompaña al señor Alessandro en un asunto importante.
Parpadeé, un poco desconcertada. Él no sonrió, no mostró a