Jamás pensé que un día estaría aquí, en medio de un mundo que no me pertenece, rodeada de ejecutivos, arquitectos y empresarios que hablan de millones como si fueran simples cifras. La reunión había terminado hacía pocos minutos y todavía sentía el cosquilleo de la emoción recorriéndome el cuerpo. Alessandro, con esa seguridad que le es tan propia, me pidió que lo siguiera.
Entramos a otra sala más pequeña, donde un hombre de unos cuarenta años esperaba con un portafolio en la mano. Su porte er