El despertador sonó con un timbre suave que me arrancó de mi sueño antes de lo esperado. Me incorporé lentamente, dejando que los primeros rayos de luz atravesaran la ventana de mi habitación. Había algo en el aire, un hormigueo nervioso que me recorría de pies a cabeza. Hoy era mi primer día en la empresa de Alessandro, y aunque llevaba semanas pensando en esto, no dejaba de sentir un vértigo extraño.
Me dirigí al baño y me di una ducha rápida, dejando que el agua tibia despejara mi mente. Cad