El mundo se redujo a sonidos. Tras el chasquido definitivo de la puerta que separó su cuerpo del de Damián, Lucía se quedó petrificada, pegada a la fría pared de acero, escuchando con cada fibra de su ser.
Al principio, solo la respiración entrecortada de las otras mujeres, el llanto ahogado de una de ellas. Luego, los pasos de Damián alejándose, firmes, decididos. Unos segundos de silencio tenso, cargado de un presagio brutal.
Entonces, estalló todo.
Los primeros golpes llegaron como true