El beso fue un campo de batalla donde se libraron dos guerras a la vez: la del presente, hecha de labios, café amargo e ira contenida; y la del pasado, cuyo eco familiar —una intimidad que ambos juraron olvidar— tronó bajo la superficie. Cuando Damián se separó bruscamente, dejando el sabor salado de su respiración entrecortada en la boca de Lucía, el frágil presente de la oficina se quebró. Y a través de la grieta, irrumpió, imparable y voraz, la memoria. La escena se superpuso a esta, nítida y cruel, como un negativo fotográfico revelado a la fuerza. --- CINCO AÑOS ATRÁS. FIESTA DE NAVIDAD DE LA FAMILIA ROJAS. Valeria pensó que Damián ignoró a su amiga. La verdad es que, al verla, se quedó mudo. Era joven, sí, pero de una belleza que lo paralizó. Notó la tela del vestido deslizándose sobre sus curvas, el brillo en sus labios, un mechón rebelde jugando en su rostro. No fue grosería. Fue que su cuerpo entero se tensó, redirigiendo toda su conciencia a una reacción intensa y po
Leer más