La mañana empezó con Daniela pegada a su pierna mientras intentaba maquillarse.
—Mami, ¿hoy viene tía Vale?
—Sí, peque. Va a venir a buscarte para ir a casa de la abuela.
—¿Y me va a traer chucherías?
—Seguro que sí. Siempre te trae.
Daniela soltó una risa de satisfacción y salió corriendo hacia su habitación. Lucía sonrió a su reflejo en el espejo. Valeria. Cinco años siendo su principal apoyo, su hermana postiza, la tía perfecta para Daniela. Nunca preguntaba demasiado, nunca juzgaba. Solo es