Pasaron tres días largos y silenciosos. Damián no la llamó, no envió mensajes. Solo un correo electrónico seco a última hora del miércoles. El asunto decía: «Reincorporación». El texto era escueto:
«Señorita Montero: Su ausencia ha sido justificada como baja médica. Puede reincorporarse mañana jueves. Si la situación está controlada y por nosotros no hay riesgo al volver. Cumpla con sus funciones asignadas y no cometa más errores.»
Las palabras «no hay riesgo» estaban subrayadas. Lucía las leyó