Lucía despertó lentamente, la conciencia regresando a un cuerpo que aún sentía las secuelas del cansancio y la tensión, pero bañado en una calma desconocida. No era la habitación estéril de la instalación segura. Era una villa austera, de muebles de madera clara y líneas simples, en algún lugar rodeado de silencio y naturaleza.
Giró la cabeza sobre la almohada. Damián dormía a su lado. Profundamente. Su rostro, por fin relajado en el sueño, mostraba las huellas de las últimas semanas: una lige