Mabel
La casa estaba extrañamente quieta, no había hombres armados cruzando los pasillos, me siento agobiada y como una tonta hormonal que se dejó llevar por todo lo acontecido.
Soy patética, demasiado para ser sincera.
Me siento en un callejón sin salida siendo atacada por tres lobos que desean despedazarla, confié en mi padre y me fallo, Dante no fue diferente y Faddei, mi querido esposo me clavó un puñal en el corazón.
¡Quiero ser feliz con mi bebé!
Romi me observó en silencio al bajar la