En la sala, Dorian se encontraba mirando por la ventana de la cabaña, mientras Cassian esperaba a unos metros apoyado en el umbral de entrada, ambos esperaban por Lia. Cuando sintieron su presencia, se volvieron hacia ella.
—Ten, linda —Teresa se acercó y le entregó una taza de té antes de indicarle que se sentara en uno de los sofás.
Tanto Dorian como Cassian se acercaron a ella como dos polos opuestos atraídos por el mismo centro, su fuerza magnética girando peligrosamente alrededor de ella.