Bastián
Llevaba cinco días enteros dándole vueltas en la cabeza, buscando la manera de decirle a Eliza que mis padres vendrían. Y lo que era peor: que debíamos dormir juntos.
Todavía no entendía cómo habíamos llegado a este punto. O bueno… sí lo entendía. No podía hacerme el idiota.
Todo se había complicado más de lo que debía, y yo tenía gran parte de la culpa.
El solo recuerdo de mi reacción cuando la vi con ese maldito anillo de compromiso me hacía soltar un suspiro pesado. ¿En qué momento me