Bastián
Había estado nervioso todo el día.
Si bien siempre estoy por las mañanas y por las noches esperándola, esta vez me tomé dos días para hacer la llamada. No quería agobiarla, sentía que había dado un paso gigante con solo no haber sido rechazado por ella.
Además, no había vuelto a tener otra cita con ningún hombre. Eso, sinceramente, era demasiado bueno para mi salud mental.
Llevaba más de cinco meses instalado en Londres y, aunque recuperarla estaba costando más de lo que jamás imaginé,