Eliza
Estaba sumamente nerviosa.
Desde que me desperté, había vomitado tres veces. Y no, no tenía nada que ver con el embarazo que habíamos estado ocultando con tanto celo. Hoy se cumplían exactamente doce semanas desde que supe que una nueva vida crecía dentro de mí, y Bastián y yo habíamos decidido esperar para contarlo. Solo queríamos que pasaran los primeros meses por precaución, como lo aconsejan todos.
Pero los nervios de hoy eran por otra cosa.
Anoche salí con Emma y algunas amigas del t