Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa estaba envuelta en un silencio inusual. El reloj del comedor marcaba las seis de la tarde y el sol descendía lentamente, tiñendo el cielo de tonos dorados y naranjas que se filtraban por las cortinas. Emma seguía de pie frente a la mesa, con los papeles entre sus manos temblorosas, sin poder apartar la mirada del título que encabezaba el documento.
—¿Qué es esto, Violeta? —preguntó finalmente, con voz temblorosa.
Violeta permanecía inmóvil, de







