Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer se filtraba tímidamente por las cortinas de la habitación del hospital, tiñendo de dorado las sábanas blancas y los muros pálidos. El silencio solo se rompía por un sonido suave y rítmico: el respirar de un recién nacido.
Emma abrió lentamente los ojos, aún adormecida, con el cuerpo cansado pero el corazón lleno. Giró la cabeza hacia un lado, y allí lo vio: Harry, sentado en un sillón junto a la cama, con el pequeño Eugene dormido entre sus brazos. Tenía la ca







