Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj de pared en la sala de Emma marcaba las diez de la mañana cuando decidió apagar su teléfono por enésima vez.
El nombre de Harry Withmore seguía brillando en la pantalla cada pocas horas, como si él no entendiera la indirecta o, peor aún, se negara a aceptarla.
Habían pasado casi dos semanas desde aquella noche en el bar, y cada día sin responderle se sentía como un castigo que ella misma no comprendía del todo.
Decía que era para “poner distanci







