Mundo ficciónIniciar sesiónEl restaurante estaba tan impecable que resultaba incómodo.
Las copas de cristal alineadas con exactitud quirúrgica, los cubiertos relucientes y el aroma a flores frescas componían un ambiente tan calculado que parecía imposible respirar sin alterar el equilibrio.
Emma movió el vino entre los dedos sin beber. Vestía un conjunto beige elegante, el tipo de ropa que usaba solo para complacer a su madre. Frente a ella, la señora Davenport —una mujer de sonrisa medida y







