Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire olía a humedad y desinfectante viejo. El zumbido del neón sobre su cabeza era la única compañía constante. Violeta no sabía cuánto tiempo había pasado desde que la golpearon; el pulso en su sien lo medía todo, lento y agónico. Sus muñecas ardían bajo las cuerdas, y la mordaza apenas le permitía respirar. Sentía la piel pegajosa por el sudor, el corazón desbocado. Intentó mov







