No sabía cuánto tiempo había pasado cuando la conciencia regresó a pedazos. El primer sonido que escuchó fue el goteo de agua en algún lugar cercano. El segundo, el zumbido del aire acondicionado. El lugar era desconocido. Una habitación de hotel con las cortinas corridas y un olor a perfume barato mezclado con licor. Su cuerpo no le respondía bien. Quiso incorporarse, pero las manos temblaban. Un pánico silencioso comenzó a subirle por la garganta.
—Despierta… —dijo una voz masculina, grave, c