El sol entraba por las amplias ventanas del despacho cuando Liam la llamó para explicarle el nuevo rumbo que tomaría su trabajo. Violeta había dormido poco aquella noche; aún procesaba todo lo ocurrido en la competencia, las palabras que él le había dicho y la mirada que la había dejado sin aire.
Ahora, frente a él, se sentía un poco fuera de lugar. No estaba en el hospital ni en su pequeño apartamento, sino en la oficina del presidente de Rothwell Enterprises, rodeada de cristales, madera oscu